O cómo es verdad que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Podría y de hecho debería haber investigado antes y no después. Pero la ilusión es ciega y tonta. El caso es que justo después de iniciar la disputa me puse a investigar acerca del micrófono estropeado y me encontré de bruces con algo más que sorprendente.
La cara que se me debió poner, por desgracia, no quedó registrada. Entré en la página donde aparecía el texto sospechoso, pero una vez dentro, no estaba. Sin embargo el usuario creador del tema vendía un teléfono exactamente igual en las mismas fechas. Se me pusieron los pelos de punta y comencé a tirar del hilo. Gracias a que alguien inventó la caché de Google pude saber sin género de dudas que el defecto de mi teléfono era anterior a la subasta. Encontré el tema antes de su edición, escrito por el mismo usuario.
Encontré otro similar en Macuarium, incluso aparecieron temas donde posteaba su email, su procedencia y varias indicaciones que le relacionaban directamente a él. No era ninguna coincidencia. Era simplemente evidente. Ante los descubrimientos, y tras hacer impresiones y pantallazos de todo, estuve algo de tiempo pensando qué hacer… Si lo destapo, quizá tiene influencia o medios para hacer que mis pruebas “desaparezcan”. No sabía cómo de importante podía ser el personaje, o a quién conocía. Decidí subir toda la información a Paypal mediante fax y luego, por vía electrónica. Además tenía la carta de Correos manifestando el perfecto estado del paquete, fotos del envoltorio…
Todo empezaba a ponerse a mi favor de golpe.
Nota: He editado su nombre para no hacer leña del árbol caído. No pretendo eso.

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